domingo, 27 de noviembre de 2016

Arbolitos navideños y... mini donuts!

 Buenas noches de domingo!
Querría haber actualizado antes pero he tenido varios impedimentos. Estaba escribiendo una entrada de París, con las pastelerías que más me gustan y demás y cuando voy a buscar las fotos no las encuentro... con el disgusto añadido jaja, pero bueno, pasado el mal rato, estuve una semana de vacaciones y para acabarla dije... voy a hornear algo y ya que estamos entrando en diciembre... huele a Navidad.


Me decidí por los arbolitos porque el otro día me compré un molde muy mono y claro había que aprovecharlo, ahora sí, para decorarlo un poco desastre todo con tanta estrellita, igual con fondant es más fácil.
Vamos con la receta, la cogí del libro Objetivo Cupcake Perfecto 2, aunque la adapté.
 Receta (adaptada), para 9 arbolitos, unos 12 cupcakes normales, 24 mini:
-155 g de harina
-110 de mantequilla derretida
-110 g de leche
-145 g de azúcar moreno (yo lo utilicé moreno de caña integral, queda más doradito)
-1 huevo
-Una cucharadita de levadura
-Una cucharadita de canela en polvo (en la original ponen nuez moscada, yo la omití)
-Yo, por gusto personal, añadí un chorrito (un buen chorro) de anís, da el toque de dulce de abuela que me encanta.

Y vamos ahora con la preparación:
Precalentamos el horno a 180 grados y preparamos los moldes que vayamos a usar.
Primero tamizamos los ingredientes secos, menos el azúcar y los reservamos. En otro bol mezclamos el huevo, la leche, la mantequilla, el azúcar y el anís y batimos bien.
Cuando tenemos una mezcla homogénea, lo añadimos al resto de ingredientes, poco a poco para evitar grumos.
Una vez hemos terminado la mezcla, la añadimos a los moldes, si son cupcakes no más de 3/4 del molde, en mi caso llené menos por si acaso me rebosaba el arbolito y me quedé corta pero no quedó del todo mal.
Lo horneamos unos 10-12 minutos o hasta que metamos un palillo y salga limpio, dejamos enfríar sobre una rejilla y decoramos.
Yo utilicé glasa de colores, chocolate blanco y sprinkles.





Pues bueno, como la receta original eran cupcakes con mini donuts, yo hice también los donuts aunque no los puse con los arbolitos.
Tenía muchas ganas de probar el molde de mini donuts de Wilton así que no había mejor ocasión.
Se pueden tomar solas o poner en otros postres, una vez terminadas, uno de los probadores oficiales de mis creaciones me dijo que hacía mucho tiempo que no comía nada tan rico, así que... animaros!

Receta:
-55 g de harina
-45 g de azúcar moreno (yo usé de caña integral)
-30 g de leche
-Media cucharadita de levadura en polvo (yo usé Royal)
-Media cucharadita de canela en polvo
-Una yema de huevo tamaño L
-Una cucharada de aceite (yo usé dos, una para engrasar el molde y otra para la receta)

Empezamos!!








En un bol tamizamos la harina con la levadura y la canela y luego añadimos el azúcar y reservamos.
Por otro lado ponemos la yema, le leche y el aceite y mezclamos hasta tener una mezcla homogénea y añadimos a los ingredientes secos.
Batimos bien y vertemos en el molde, no más de la mitad por cada cavidad, unos 8 minutos a 180 grados.
En la receta original los decoran con fondant líquido, yo pensaba hacer glasa pero al final los decoré con chocolate blanco y chocolate blanco coloreado y luego sprinkles.
Ah y antes de despedirme, he de dar las gracias a mi santa madre porque todos los mantelitos de las fotos son suyos, y tengo más!! Bendita paciencia de madre...

Pues por hoy terminamos, espero que os guste, muchos besitos dulces y chocolateados!
Lidia.

lunes, 24 de octubre de 2016

Hoy va de bebés.


Hoooola!! Antes de empezar con la receta, me toca pedir perdón por llevar meses sin actualizar, pero bueno, dicen que los comienzos siempre son dificiles y en este caso me desmotivé antes de empezar jaja. Bueno, eso ya quedó atrás, ahora... Tartas de recién nacido!!
Os voy a poner dos versiones, las fotos no son muy buenas porque por aquel entonces no tenía pensado publicarlas en ningún sitio, así que pido disculpas también por eso, pero ambas son especiales así que quería compartirlas en mi nuevo blog :).
Son especiales las dos, la que va decorada con motivos de niño es especial porque fue mi único encargo (como ya os contaba no me dedico a la repostería profesionalmente, pero siempre está bien que alguien confie en tí!) y me hizo ilusión. La segunda porque era un nacimiento importante para una persona muy importante para mí, Natalia, mi compañera de profesión en los dos últimos años y yo tenía que celebrar con ella de alguna manera su primera vez como madrina :)


Y ya, sin más preámbulos, la receta.

En ambos casos utilicé la misma receta, dos bizcochos de 20 cm por cada tarta, ambos de chocolate.
  • 5 yemas
  • 250gr de azúcar
  • 250gr de chocolate para fundir
  • 250gr de mantequilla
  • 250gr de harina de trigo
  • 2 cucharaditas de levadura química
  • 150 ml de leche
  • 5 claras batidas a nieve
  • Esencia o pasta de vainilla, cuanto mayor calidad tiene, mejor sale el bizcocho.
Si vamos a usar moldes más grandes, aumentamos las cantidades en función de los huevos, si ponemos un huevo más, al resto de ingredientes le sumamos 50 gramos, y a la leche yo le sumo unos 25-30 según vea que necesita.
Antes de empezar, engrasamos el molde y precalentamos el horno a 180 grados.
Para empezar separamos las claras de las yemas y las reservamos en boles diferentes para más tarde.
Luego ponemos en un bol apto para microondas la mantequilla y el chocolate y lo fundimos en tandas cortas en el microondas para evitar que se queme. También podemos hacerlo al baño María y evitaremos el problema.
Una vez está fundido e integrado añadimos la pasta de vainilla.

Vamos a los ingredientes secos, unimos la harina con la levadura y tamizamos, reservamos.

Cogemos ahora las yemas que teníamos reservadas y les añadimos el azúcar, las batimos a mano o con la batidora unos cinco minutos hasta que la mezcla blanquee.
Añadimos poco a poco la mezcla de chocolate y mantequilla (debe haberse templado ligeramente).
Cuando la mezcla anterior se haya integrado, añadimos poco a poco la mitad de la harina con la levadura hasta formar una mezcla homogénea.
En este momento añadimos la leche, sin parar la máquina y seguimos batiendo.
Agregamos la otra mitad de la harina y batimos bien hasta formar una masa homogénea.

Ahora batimos las claras a punto de nieve y cuando estén las añadimos a la mezcla anterior con una espátula de goma, con movimientos envolventes hasta que esté todo bien mezclado y lo vertemos en el molde.
Introducimos el molde en el horno a 180 grados más o menos una hora o hasta que introduzcamos un palillo y salga limpio.

Siempre que hacía esto me volvía loca porque a todos mis bizcochos les salía barriga... hasta que descubrí unas tiras que se ponen al molde para que no pase. Yo hice unas caseras con un tutorial que vi por internet a base de papel de plata y papel de cocina, y oye... funcionó, casi dejo mi casa desabastecida de papel de plata pero... el bizcocho salió que ni operación bikini ni nada...



Bueno cuando tenemos los bizcochos ya se pueden rellenar de lo que más guste, una de las tartas iba rellena, el primer bizcocho de buttercream y el otro de mermelada de fresa.
Y la otra de merengue suizo de dulce de leche, los dos bizcochos.
Ambas estaban cubiertas por fuera de ganaché de chocolate para que quedara bien lisita a la hora de cubrir con el fondant (esto a día de hoy aún me cuesta)
Y luego ya... decorar como más nos guste.

jueves, 31 de marzo de 2016

Tarta de rosas... ¡De pascua!



Hola holaaa!! Ya que sé que la Pascua terminó este domingo pero no pude resistirme a subir otra receta... Es de una tarta... a mí particularmente me encanta, es de mis tartas favoritas, porque una vez que le coges el punto a la manga, no es complicada en exceso y el resultado es precioso.

Pues bien, estoy hablando de una tarta de rosas, que es espectacular por fuera pero además está muy buena por dentro. La podéis usar para diferentes ocasiones, en este caso yo la adorné con motivos de Pascua, pero cambiando la decoración sirve para diferentes celebraciones... o bueno para cualquier otra excusa en la que comer tarta!
Os dejo la receta que utilicé yo, en mi caso opté por un bizcocho de chocolate muy esponjoso pero de textura firme para que aguante la decoración, que al final es pesada y un bizcocho flojito no la resistiría bien. La rellené con merengue suizo de dulce de leche (me resistí para no meter la mano en el bol al terminar la tarta y terminar los restos) y para la cobertura utilicé primero ganaché de chocolate y luego el mismo merengue de dulce de leche.

Receta para el bizcocho de chocolate:
-250 g de mantequilla sin sal a temperatura ambiente
-300 g de azúcar
-5 huevos M
-200 ml de nata
-300 g de harina
-140 ml de buttermilk**
-170 g de chocolate/cacao en polvo, sin azúcar que ya va en la receta incluído.
-1 cucharadita de levadura
-Esencia de vainilla si os gusta, o cualquier otra esencia que os guste y le vaya bien al chocolate como puede ser un licor de naranja o menta.

Receta de la ganaché de chocolate
 -400 ml de nata
 -400 g de chocolate negro de repostería, yo utilicé el de Nestlé postres

Receta del merengue suizo de dulce de leche
 -4 claras
 -220 g de azúcar
 -350 g de mantequilla a temperatura ambiente
 -4 cucharadas grandes de dulce de leche

Elaboración del bizcocho

Empezamos precalentando el horno a 180º calor arriba y abajo y preparamos el molde con spray desmoldante o si no tenéis, lo untamos con mantequilla y espolvoreamos con un poco de harina para facilitar el desmoldado.
Una vez preparado esto, ponemos a montar la nata, si tenemos batidora de varillas es más cómodo, a mano podemos montarla también, pero nos va a salir un bíceps que ni en tres horas de gimnasio! 
A parte preparamos la buttermilk, si no la encontráis preparada, no os preocupéis, es sencillo, sólo hay que añadir a la leche normal que tenemos en casa, una cucharadita de zumo de limón y dejarla reposar unos cinco minutos, para que se corte (no os asustéis, es lo que buscamos).
Ahora empezamos a batir la mantequilla con el azúcar y añadimos la vainilla o la esencia (también podéis añadirla cuando pongáis los huevos, suele ligar muy bien con ellos).
En otro bol separamos las yemas y las añadimos a la masa, batimos bien para que se integre y reservamos.
A parte mezclamos la harina con la levadura y el chocolate y una vez mezclado lo tamizamos sobre nuestra masa anterior. Después añadimos el buttermilk, batiendo bien hasta tener una masa homogénea y una vez la tenemos debemos añadir la nata que ya habíamos montado previamente. IMPORTANTE, debemos añadir la nata con movimientos envolventes, lo mismo que vamos a hacer justo ahora cuando añadamos las claras. Cuando hemos añadido la nata, montamos a punto de nieve las claras que reservamos antes y cuando estén firmes las añadimos con los mismos movimientos envolventes. Cuando tenemos la masa lista, la ponemos en el molde que más nos guste, aunque para esta receta es preferible un molde redondo o cuadrado, que no tenga formas excesivas para hacer las rosas con la manga más fácilmente.
Lo metemos al horno y lo dejamos más o menos una hora (procurad no abrir el horno durante la primera media hora, 45 minutos para que no baje), pero de vez en cuando pegad la nariz a la puerta del horno para comprobar que todo fluye. Si al introducir un palillo en el bizcocho sale limpio, voilá! Lo tenemos!.
Parecen muchos pasos pero no os agobiéis, va todo rodado, es un poco pesado lo de montar la nata y las claras, pero al final merece la pena, el bizcocho es suave, delicado, esponjoso... ummmm.
Os dejo una foto de mi primera tarta de este estilo, aunque esta es de Nutella y no de dulce de leche.

Elaboración del merengue suizo y la ganaché

1) Empiezo por la ganaché que es más sencillita, sólo tenéis que calentar la nata hasta que hierva y justo entonces añadimos el chocolate troceado y apartamos del fuego mientras removemos hasta que está todo bien integrado. Una vez lo tenemos lo llevamos al frigorífico unas horas, yo suelo dejarlo toda la noche para que espese bien y me sirva de cobertura.

2) Ahora vamos con el merengue suizo de Nutella. Mi historia con esta receta es un poco particular, en mis inicios con la repostería siempre hacía la típica buttercream, que queda muy bonita pero yo me la metía en la boca y oye que no era capaz de tragarla, ese sabor a mantequilla tan intenso... Sé que hay gente que le encanta pero yo no era capaz con ella, a parte que al principio no había Dios quién la hiciera bien (obviaremos que en mi ignorancia utilizaba margarina y no mantequilla, no lo hagais, no saldrá jaja). Un día leyendo un post, (o el libro, no recuerdo bien) de Alma Obregón, vi la receta de merengue suizo y lo veía tan suave, tan brillante... que me dije que tenía que probarlo, pero la decisión final vino cuando vi su Layer Cake con merengue suizo de dulce de leche, ahí sí que sí, y así fue como me decidí. Es maravillosa, suave, dulce, con un sabor a dulce de leche increíble pero que no te empalaga ni te cansa... no tengo palabras, nada que ver con la crema de mantequilla tradicional.
Bueno una vez contada mi historia empezamos con la receta, os la pongo, pero es tal cual sacada del blog de Alma, aunque con alguna experiencia propia.

Lo primero que hacemos es calentar el azúcar con las claras, al baño maría, sin dejar que pase de los 55º (os confesaré que yo nunca usaba termómetro y un día que iba a regalar una tarta y quería hacerlo bien, me compré un termómetro y casi se me quema el merengue... qué desastre), para que no se nos queme, mientras vamos removiendo. Cuando está integrado, lo llevamos a la batidora y lo batimos hasta que monte y haga picos blandos. Antes de añadir la mantequilla debemos comprobar que está templado, porque si no se nos derrite y tenemos una sopa estupenda de mantequilla y merengue. Vamos añadiendo la mantequilla cortada en trozos y a temperatura ambiente, poco a poco, batiendo a velocidad media (puede parecer que se corta y es un desastre, TRANQUILO TODO EL MUNDO, es normal, darle unos minutos y pasará), y cuando tenemos una crema sedosa y maravillosa, añadimos el dulce de leche, batimos unos minutos más y TACHÁN, el milagro se ha obrado, tenemos la crema más estupenda y fantástica del mundo mundial.

¡VAMOS A MONTAR LA TARTA!

   Bueno, una vez tenemos todo listo, cortamos el bizcocho con una lira o un cuchillo grande, en tres capas (si no os sale, podéis hacerlo con dos), nos quedamos con la que vamos a poner de base y apartamos las otras dos. Si queréis almibarar el bizcocho podéis hacerlo, yo a veces le pongo chocolate fundido, o algún almíbar de frutas, pero con esta receta no hace falta, el bizcocho es esponjoso y tierno por sí solo. En una manga sin boquilla o con boquilla redonda metemos el merengue suizo y cubrimos la base haciendo una espiral desde el centro de la tarta, para que al taparla la crema se extienda de manera homogénea. Ponemos encima otra capa de bizcocho y hacemos lo mismo y luego tapamos con la tercera. Bien, aquí hay dos opciones, una es tapar directamente con el merengue y otra, que ya es de mi propia cosecha es tapar primero con la ganaché. A mí me gusta por el sabor de la ganache y porque sujeta luego muy bien el merengue y además si te queda algún hueco entre rosa y rosa queda bonito igualmente. Bien, pues damos una capa generosa de ganache, y la enfríamos durante una media hora, pasado este tiempo damos otra capa con el merengue (alguna vez que creía que no iba a tener suficiente crema, hice la capa de ganaché y luego empecé directamente con las rosas encima, como más os guste), tras esta capa de merengue llevamos nuevamente al frigo.
Cuando está fría y consistente hacemos un reborde por la base de la tarta con la boquilla que más nos guste, (yo usé una de hoja) para tapar el borde de la tarta, y ya con una boquilla para rosas (yo usé la 1 de Wilton hacemos las rosas), empezando por el centro de la tarta.

Después ya decoramos como más nos guste, le echamos imaginación y listo, tenemos nuestra maravillosa y estupenda tarta de rosas.


domingo, 20 de marzo de 2016

Presentación y... ¡Mantecado tradicional!

Buenos días!!! Antes de empezar me presento... Voy a empezar por lo que dice la cabecera, soy Lidia, una enfermera asturiana que en sus ratos libres se entrega a la repostería. Este es un blog amateur, por lo que más que nada habrá recetas caseras, en las que se verá que son caseras valga la redundancia. No encontrareis recetas perfectas, acabados maravillosos o fotos increíbles, por lo menos no al principio, pero bueno, todo el mundo empieza por algo. 
Lo cierto es que mi inicio en el mundo repostero fue casual, aunque siempre había visto a mi madre hacer recetas tradicionales de mi tierra, frixuelos, rosquillas de anís, bizcochos varios... yo no me había animado nunca a acercarme a repostear.  Pero como cambian las cosas, no sé como ha pasado tan rápido el tiempo desde aquellas primeras galletas de nata que me animé a hacer hasta ahora que mi casa se ha llenado de espátulas, mangas, moldes y adornos varios... Los primeros intentos fueron desastrosos, así que si alguien está ahora empezando y las cosas no salen como queremos... ¡Que nadie desespere! Mi primera tarta de fondant fue lo segundo que hice en el mundo repostero, así que ya podeis imaginar que fue un poco a lo loco. El fondant aún no era del todo conocido en España aunque ya había blogs y tiendas especializadas, pero todavía no había tenido contacto con él, así que la primera vez que me vi con él en la mano a modo masa de pizza... me entraban sudores. De hecho prefiero no mirar las fotos de aquella tarta...aunque he de decir que en mi entorno encantó! (Es lo que tiene que ellos tampoco sean expertos), de hecho cuando le conté a mi cuñada que iba a usar fondant me preguntó si iba a cubrir la tarta con "chocolate de ese de fundir"...
Bueno... después de aburriros con todo esto, voy a colgar mi primera receta (¡Qué nervios!), es una receta muy antigua, tradicional, de la zona de Avilés, en Asturias. Es un bizcocho de mantequilla que no lleva levaduras, aumenta de tamaño gracias al batido de los huevos, el azúcar y la mantequilla. Aquí es típico que los padrinos lo den a sus ahijados en las fiestas de pascua. En estas fechas se hace en moldes especiales, hechos a mano, (si no los tenéis, valen cuadrados), aunque en muchas pastelerías los tienen todo el año en moldes rectangulares.
Este que os enseño es el segundo que he hecho, el primero fue un poco desastroso, no tenía los moldes, no controlaba muy bien la técnica... pero este ya salió mejor. Yo he adaptado un poco la receta tradicional en cuanto a cantidades y a que he añadido un par de esencias para darle un toque un poco más especial.
Receta de mantecado tradicional de Avilés (adaptada por Lidia Fdez). Para tres moldes.
650 g de mantequilla de buena calidad a temperatura ambiente
650 g de azúcar
650 g de harina
650 g de huevos (pesados con cáscara, en mi caso 10 huevos M) A TEMPERATURA AMBIENTE
Ralladura de un limón
Un chorrito de anís
-Para el glaseado:200 g de azúcar glas y leche al gusto, en función de lo espeso que os guste. (Mucha gente usa agua, el usar leche es para que quede más blanco aún, cada uno lo que prefiera).
En esta receta es muy importante la mantequilla. Si la mantequilla no es de muy buena calidad, lo recomendable es blanquearla, es decir ponerla a hervir y cuando hierva dejarla cocer 5 minutos y retirar. Después se cuela y nos quedamos con toda la grasa de la mantequilla, es una mantequilla deshidratada, que aguanta mucho tiempo, se conserva muy bien. Si hacemos este proceso debemos dejarla solidificar antes de usarla. Si la blanqueais, calculad un tercio más en la receta, es decir al cocerla pierde un tercio del peso por lo que habría que poner unos 800 g.
En mi primer intento esto fue un desastre porque la puse al fuego y más que blanquearla la oscurecí... vamos que tal vez se me quemara un poco, encima iba tarde, se me acabó la paciencia... y no la dejé solidificar... pero bueno al final no fue tan malo el resultado así que ante los imprevistos, no  hay que desesperar!
Esta vez ya compré una mantequilla casera por lo que me salté el paso de blanquearla. Aclarado esto... vamos a empezar!
El primer paso es batir la mantequilla con el azúcar hasta que adquiera una textura ligera y espumosa. Es una maravilla, cuando ves como va blanqueando y adquiere una textura sedosa. En este momento añadimos los huevos uno a uno hasta que se integran bien, y si usamos esencias las añadimos. La receta tradicional no las lleva, otros ponen vainilla, yo puse limón y anís porque me recuerdan a las recetas de mi madre, y la verdad que salió espectacular de sabor.Puede parecer que se corta un poco la masa, no os preocupeis, batid un poco más y desparecerá.Después añadimos la harina tamizada con movimientos envolventes, nos damos un poco de prisa para que no baje la masa con el aire que introdujimos al batir. Tened precaución con el bol porque vamos a trabajar con cantidades grandes (yo tuve que cambiar de bol y casi tengo que mezclarla a mano!).Una vez lo tenemos mezclado, lo colocamos en los moldes previamente engrasados y lo metemos al horno precalentado a 180 grados con calor arriba y abajo. Depende del horno, yo metí los tres bizcochos a la vez y en 45 minutos estaban listos.Cuando están fríos del todo ponemos el glaseado. Yo no he puesto mucha cantidad porque en casa no nos gusta, cada uno como más le guste.