jueves, 17 de agosto de 2017

Buenas tardes¡
Hoy vuelvo con dos recetas. Una fresquita y otra muy chocolateada.
Os dejo también el nombre de mi instagram para que nos sigamos :)
 @jtpchocolat
Bueno pues RECETA DE SMOOTHIE DE FRAMBUESAS, LIMA, NARANJA, LIMÓN Y MENTA.
  El otro día me compré una batidora nueva rositaa muy mona y decidí usarla dando buena salida aa las frutas veraniegas.
Ponemos una taza de frambuesas frescas o congeladas, zumo de un limón, una lima y dos naranjas, picamos finita una hoja de menta y lo metemos en la batidora. Yo le puse hielo picadito y quedo un frappe muy rico. Si añadis leche o yogur tenéis un smoothie perfecto.






RECETA MINI BIZCOCHITOS CON FRAMBUESA Y GANACHE
   Hoy tocaron frambuesas. Preparamos un bizcocho de yogur básico
- un vasito de yogur natural o de limón
- una medida de yogur de aceite
- dos de azúcar
- tres de harina
- un sobre de levadura
Mezclamos bien y lo llevamos al horno 30 minutos a 180 grados.

Preparamos la ganache calentando 200 cc de nata con 200 de chocolate de más del 60 % en cacao hasta que se disuelva y lo dejamos reposar al menos una hora. Yo suelo dejarlo toda la tarde.
Cuando el bizcocho esta listo lo sacamos y enfriamos mientras montamos 200 ml de nata

Cuando tenemos el bizcocho desmoldamos y cortamos. Rellenamos con mermelada de frambuesas o un poco de la ganache. Cubrimos con la nata montada y llevamos al frío media hora.
Tras el reposo lo cubrimos con ganache y lo decoramos como más nos guste.
El resultado es un bizcochito tierno con.un sabor que recuerda al de los phoskitos y que se acaban muy rápidamente.










Antes de despedirme quería dejar por aquí mis condolencias por lo que hace escasos minutos acaba de ocurrir en Barcelona y lo que ocurre en el mundo a diario. Ninguna guerra por santa que sea debe pagarse con vidas humanas de gente inocente.
 Ojalá el mundo que hereden nuestros hijos no se fundamente en el miedo.y el horror.

lunes, 17 de julio de 2017

Buenos días.
Vuelvo después de una larga temporada sin actualizaciones. Ha sido una época de cambios, de adaptación a un nuevo trabajo, de pensar mucho en el blog, de idear qué cosas quiero contar aquí y de cómo enfocarlo. Me gusta mi blog a pesar de que es pequeño y de que todavía está en pañales, pero me gusta porque es parte de mí y porque muestra una de las cosas que más amo hacer.
Creo que es justo contar que en esta época de cambios también he tenido que despedirme de Kira, mi fiel amiga en estos últimos diez años, que ha llenado de alegría mis días, de mimos, de miradas cómplices y de lametones con más cariño que muchos gestos de aquellos que pueden hablar.
Por ella, por su amor por el dulce, por su mirada suplicante ante el olor del azúcar mezclado con mantequilla, van dedicadas mis galletas de hoy.
Por siempre te echaré de menos Kira, y cada vez que encienda el horno, para mí, tú estarás sentada al lado de la nevera, esperando a todo lo que pueda pasar por delante de tu nariz.
Y sin más, creo que he elegido el día de la semana que me gusta para actualizar mi blog, aunque probablemente varíe entre el fin de semana y el lunes-martes, porque soy un desastre :D.

Os dejo hoy con unas galletas, sigo trabajando, soy un desastre en la pintura pero yo sigo erre que erre. Ha sido una miscelánea, quería llevar algo al trabajo y me puse a galletear, y claro como iba a hacer galletas y no hacer glasa... y ya que hacía glasa como no iba a hacer un caballito...
Uso la receta de galletas que os dejé en la entrada anterior y la misma de glasa.
Tengo pendiente hacer unas de naranja y chocolate que aguantan bien la glasa para la decoración, y el fondant. Las hago y os cuento.

RECETA DE GALLETAS DE MANTEQUILLA
- 250 g de mantequilla a temperatura ambienta (cuanto mejor la mantequilla, mejor el sabor)
- 125 g de azúcar glas o icing sugar. No salen demasiado dulces, porque ya con la glasa sobra. Si nop vais a glasear, hay que poner algo más de azúcar.
- 1 huevo tamaño L
- Esencia de vainilla
-500 g de harina (usamos 480 y dejamos 20 para espolvorear la mesa).


**Importante no integrar demasiado aire en la masa, amasamos lo justo para que sea homogénea la masa pero no seguimos para no incorporar demasiado aire porque luego ese aire sale en el horno.

Para empezar mezclamos el azúcar con la mantequilla y lo batimos bien hasta que está perfectamente integrado y tenemos una masa que ha blanqueado y es homogénea.

El siguiente paso es añadir el huevo y la esencia, esto lleva un poco más de tiempo por la textura de los ingredientes, no perdáis la paciencia, que al final se consigue.

Añadimos la masa y cuando se quede pegada a la batidora la sacamos y la terminamos a mano, usando la harina reservada para espolvorear la mesa. Añadimos harina y amasamos hasta que tenemos una masa que no se pega a las manos.
No añadimos más harina de los 20 g reservados, no hace falta.

Una vez terminado, dejamos la masa reposar 15- 30 minutos, después la dividimos en dos partes, las colocamos entre dos papeles de horno y las amasamos.
Debemos dejarlas reposar en la nevera como mínimo 30 minutos, o en el congelador.
El resultado es mejor si las dejamos toda la noche en el frigorífico, pero en mi caso como estaba ansiosa y quería hacerlas ya, las dejé en el congelador una hora y me puse manos a la obra.

Antes de sacarlas del frío, precalentamos el horno unos 170 grados calor arriba y abajo y cuando está listo, sacamos las galletas, les quitamos el papel de horno, las cortamos y al horno. Para que sean aún más perfectas, si después de cortarlas las metemos al frío nuevamente 15 minutos es mejor.
En mi caso, yo las saqué a la ventana, pues en Oviedo estábamos a 1 grado, así que fue suficiente.

Los recortes, los amasamos, los ponemos al frío y vuelta a empezar.

Las galletas deben estar en el horno, unos 10 minutos, depende de cada uno, hasta que los bordes estén doraditos, a más dorada la galleta, más resiste a las manipulaciones, pero que tampoco se os quemen que no es plan jaja.


Después del reposo, glaseado y decoración al gusto y a jugar!







Gracias por leerme, un beso dulce,
Lidia.

domingo, 15 de enero de 2017

Hoy... ¡Vamos a coger el pincel! Galletas decoradas.

¡Buenos días de domingo!
Escribo esta entrada ligeramente emocionada porque lo que os voy a enseñar esta mañana son mis primeras galletas pintadas.
Sé que si las miras a fondo tienen defectos, el trazo podría ser mejor, la definición de los colores también, la glasa seguramente también, pero si tenemos en cuentas que es la primera vez que cojo un pincel desde los 13 o 14 años y que cuando lo hacía en aquellos momentos era por mera obligación escolar y tenía un desastre como resultado... ¡Estoy contenta!

He hecho antes galletas, glaseadas, con fondant, con chocolate... pero ninguna me provoca la emoción que me provocan estas, porque realmente cada galleta es única, pero en el caso de las galletas pintadas, cada una de ellas va a tener un sello distintivo porque ninguna es igual a la anterior.
De unas 8 o 10 galletas que pinté, sólo dos o tres me han quedado como yo quería realmente pero no importa porque no se trataba de haberlas hecho todas iguales, que me habrían quedado bonitas y fin del asunto, sino de probar, de jugar con los colores, las cantidades de agua, los dibujos, el saber cómo lo iba a aguantar la glasa... Ha sido emocionante y espero conseguir que todas y todos los que leáis algún día esta entrada os pongáis manos a la obra y echéis mano a los pinceles que tengáis en casa y empecéis a jugar con vuestras galletas.

Bueno para empezar os pondré la receta de las galletas, he probado varias, entre ellas una de chocolate y mandarina que sale fenomenal y aguanta el horneado y el glaseado, pero para mí el sabor clásico de la galleta de mantequilla es sin duda el mejor.

Hay algo mágico en hacer galletas, desde la sensación de terminar la masa con las manos, al olor que sale del horno y que envuelve toda la casa, es algo romántico, especial.., ¡Es maravilloso!

Esta receta sale de combinar la que aparece en el blog con azúcar y algodón y la que nos dio la propia Verónica de este mismo blog en su curso de galletas.

RECETA DE GALLETAS DE MANTEQUILLA
- 250 g de mantequilla a temperatura ambienta (cuanto mejor la mantequilla, mejor el sabor)
- 125 g de azúcar glas o icing sugar. No salen demasiado dulces, porque ya con la glasa sobra. Si nop vais a glasear, hay que poner algo más de azúcar.
- 1 huevo tamaño L
- Esencia de vainilla
-500 g de harina (usamos 480 y dejamos 20 para espolvorear la mesa).

Es muy importante, en la elaboración de galletas, no pasarse con el amasado porque integramos demasiado aire, asi que si usamos robot ponemos la pala de amasar y si es a mano, paciencia y cuidado de no integrar demasiado aire en la masa.

Para empezar mezclamos el azúcar con la mantequilla y lo batimos bien hasta que está perfectamente integrado y tenemos una masa que ha blanqueado y es homogénea.

El siguiente paso es añadir el huevo y la esencia, esto lleva un poco más de tiempo por la textura de los ingredientes, no perdáis la paciencia, que al final se consigue.

Añadimos la masa y cuando se quede pegada a la batidora la sacamos y la terminamos a mano, usando la harina reservada para espolvorear la mesa. Añadimos harina y amasamos hasta que tenemos una masa que no se pega a las manos.
No añadimos más harina de los 20 g reservados, no hace falta.

Una vez terminado, dejamos la masa reposar 15- 30 minutos, después la dividimos en dos partes, las colocamos entre dos papeles de horno y las amasamos.
Debemos dejarlas reposar en la nevera como mínimo 30 minutos, o en el congelador.
El resultado es mejor si las dejamos toda la noche en el frigorífico, pero en mi caso como estaba ansiosa y quería hacerlas ya, las dejé en el congelador una hora y me puse manos a la obra.

Antes de sacarlas del frío, precalentamos el horno unos 170 grados calor arriba y abajo y cuando está listo, sacamos las galletas, les quitamos el papel de horno, las cortamos y al horno. Para que sean aún más perfectas, si después de cortarlas las metemos al frío nuevamente 15 minutos es mejor.
En mi caso, yo las saqué a la ventana, pues en Oviedo estábamos a 1 grado, así que fue suficiente.

Los recortes, los amasamos, los ponemos al frío y vuelta a empezar.

Las galletas deben estar en el horno, unos 10 minutos, depende de cada uno, hasta que los bordes estén doraditos, a más dorada la galleta, más resiste a las manipulaciones, pero que tampoco se os quemen que no es plan jaja.

Parece lioso, pero es fácil, especialmente si lo haces de un día para otro que ya están bien frías.

Después, cuando hemos sacado todas las galletas del horno y están ya frías las glaseamos, en el caso de las galletas pintadas, lo mejor es la glasa blanca porque permite cualquier dibujo en ella y de cualquier color.
No os agobiéis si el resultado del glaseado no es perfecto porque al ir pintadas, no destaca tanto como si el glaseado fuera la única decoración existente en la galleta.

Y luego ya, elegís un diseño, si sois manitas lo dibujáis a mano y si no, papel de horno, calcáis el dibujo por un lado, le dais la vuelta, ponemos la galleta debajo, con el lado del papel dibujado en contacto con la galleta y volvemos a repasar todos los trazos del dibujo con un lápiz comestible (de los de toda la vida de los niños) y voilá, tenemos el dibujo en la galleta.

Después elegimos los colores y usamos nuestros colorantes, yo suelo usar wilton en gel, aunque algunos de polvo los uso para los matices, y si tenéis algún rotulador comestible, va muy bien para los trazos.

Una ves tenemos todo... ¡A disfrutar!






¡Muchos besos dulces y feliz domingo!

Lidia.

miércoles, 28 de diciembre de 2016

Bonsoir mes amis! Hoy.... París!

Buenas tardes!!
Hoy estreno logo en el blog, gracias a mi amiga Melanie que me lo ha hecho y le ha quedado precioso, al menos a mí me encanta.
Hoy no voy a subir receta. Tengo pensado subir pronto una de galletas pero me han cogido por banda unas anginas malvadas y me pillaron con las galletas horneadas pero sin decorar... Pronto nueva hornada y nueva receta!
De todas maneras me apetecía mucho subir esta entrada, porque esa ciudad y esa pasión ha dado nombre a este blog, porque forma parte de mi vida y porque a pesar de ser asturiana de nacimiento y corazón, yo creo que en otra vida nací en París...
No sé cuántas veces he ido y me parecía oportuno enseñárosla, enseñaros mi París y enseñaros los dulces que allí podréis encontrar. Ya había comentado que perdí mis fotos de los dulces, así que algunas serán mías y otras las tomaré de internet, pero no pasa nada porque pienso volver, hacer fotos nuevas y volver a subirlas :).
Para empezar me parece que esta es una de las mejores épocas para ver París y para aquellos que no hemos podido ir estas navidades... ahí van mis fotos. Las hay mejores y peores, se nota un cambio de las hechas con mi móvil patata, a las que ya se hicieron con una cámara un poco más decente, que aunque yo no la sepa usar mucho, ella sola hace un trabajo fabuloso :).













Este es mi París, el París de las luces, de las sombras y la lluvia, el de la imaginación, la diversión, la moda, la infancia, el dulce, el arte, la pintura, la escultura, la música y por supuesto la repostería.
Aquí va la foto de mi primera compra dulce la primera vez que fui a París y ya sabía lo que era un macaron. Por supuesto son de Ladurée. No sé si me gustaron más los macarons o las cajitas, bolsas, envoltorios y paquetitos varios. Tienen varias tiendas a lo largo de la ciudad y en los aeropuertos. Estos son de la tienda de los Campos Elíseos, pero me encontré con varias a lo largo de los paseos parisinos. También probamos el helado y los croisants, ñam!
Las fotos de debajo son de la tienda de la Rue Royal, muy cerquita de la Plaza de la Concordia.




Segunda parada frikifan reposteril, Pierre Hermé. Esta foto concretamente la hice en el stand que tienen en las Galerías Lafayette. Yo iba buscando su terraza exterior maravillosa y las tiendas imposibles de pagar, las vitrinas y escaparates imposibles, etc y cuál fue mi sorpresa cuando entré por una puerta que era el arco de entrada al paraíso. Muchas de las tiendas más reconocidas de repostería en París tenían allí una pequeña sucursal, sólo me faltó dar saltitos de alegría. Creo que compré macarons en todas las tiendas, de Rosa, de caramelo a la sal, de pistacho (mmmm pistacho), de limón, de frambuesa y chocolate... Di gracias a que caminamos mucho y me consolaba a la hora de pensar en los kilos de más que podía suponer aquella horda de macarons.

Pierre Hermé también tiene varias tiendas a lo largo de París.
Empezó en el mundo de la pastelería a los 14 años y era conocido como el Picasso de la pastelería. Para mí el mejor de los que probé de aquí, el de caramelo salado. También me llevé bombones de chocolate y naranja... Mortal
Tiene una tienda también en los Campos Eliseos y también está en el 72 de la Rue Bonaparte.


 Turno de Dalloyau, tiene unos pasteles fabulosos, además de los típicos macarons. La primera vez que vi la tienda fue en Lafayette, pero tiene otra en el 5 del Boulevard Beaumarchais, con unos stands preciosos, muy cuidados al detalle y que desde luego abren el apetito a cualquiera.


Turno de Sadaharu Aoki. Es una tienda japonesa de pastelería típica parisina. Es curioso porque hay macarons típicos como los de chocolate, vainilla y limón y luego los hay de té verde, de sake, de te matcha de cassis... Yo sólo me atreví con el de té verde y la verdad que buen resultado.
Luego además tienen repostería muy cuqui para regalar, tienen paletas que parecen de maquillaje pero son de chocolate y tienen chocorons que son macarons recubiertos de chocolate. Tampoco los probé, no me atreví...







Estas otras fotos son de todo lo que podéis encontrar en la tiende de Galerías Lafayette, que no es repostería pero vamos llama la atención igualmente.





 ¿Sabríais decidiros entre tanto té?


 Sí, esto también es té.
 Y esto

Siiii esto también

 Y esto fue un stand que me pareció maravilloso, son sales de cocina aromatizadas con diferentes especias y productos como el vino o los frutos rojos y lo vendían en unos tubitos preciosos para regalar.





Y esta foto es para demostrar que NUNCA ES TARDE PARA CHOCOLATE y nunca es suficiente y nada es imposible y para muestra, esta Torre Eiffel tan dulce y que parece tan sencillita de hacer. No recuerdo los kilos de chocolate que llevaba pero me hago una idea!

Hay muchas más tiendas dulces que me quedan por subir y ver pero ya para la siguiente visita y la siguiente guía de París.
Un beso grande y dulce.
Lidia.